En un movimiento que ha agitado el panorama de la inteligencia artificial, Charles Hoskinson, conocido por ser el fundador de Cardano, ha lanzado una herramienta gratuita diseñada para eliminar las marcas de agua invisibles que Anthropic, la compañía detrás del modelo Claude, implementó recientemente en su contenido generado por IA. La herramienta, bautizada como “Anthropies” (una combinación de Anthropic y “herpes”, según su creador), plantea serias preguntas sobre la autoría y la atribución en el ámbito de la IA.
¿Cómo funciona la marca de agua de Anthropic?
Anthropic introdujo un sistema de marcado a nivel de modelo para el texto generado por Claude, una medida que, según la compañía, busca alinearse con el código de transparencia de la Ley de IA de la Unión Europea. Esta marca de agua no es una cadena de caracteres oculta, sino que se integra en el proceso de muestreo de torneo, que es el mecanismo que Claude utiliza para decidir entre palabras que se ajustan igualmente bien en un contexto dado. Una clave secreta dirige este muestreo, dejando una huella casi imperceptible en el texto.
Anthropies: el contraataque a la transparencia de la IA
El repositorio de Hoskinson en GitHub desglosa el problema de las marcas de agua en tres capas:
- Remolque de Git “Co-Authored-By”: Esta es la parte más sencilla de eliminar.
- Credenciales C2PA en imágenes: Desaparecen al recodificar las imágenes.
- La prosa: Esta es la capa más compleja. Anthropies aborda este desafío pasando el texto por un modelo distinto a Claude, un proceso que denomina “reescritura de no-origen”.
La herramienta ofrece tres modos de operación:
- “Clean”: Elimina los remolques de forma determinista.
- “Humanize”: Reescribe la prosa utilizando otro modelo, buscando eliminar la marca de agua inherente al estilo de Claude.
- “Orchestrate”: Bloquea el trabajo si detecta que el modelo anfitrión es Claude, para evitar que la marca de agua se reintroduzca.
Es crucial destacar que la licencia Apache 2.0 bajo la cual se publicó Anthropies permite a cualquiera copiar, modificar y distribuir el código, incluso con fines comerciales, siempre y cuando se mantengan los avisos originales. Esto también incluye una licencia de patente, lo que dificulta que Anthropic bloquee el desarrollo de forks o versiones modificadas de la herramienta.
“La marca es el propio texto. No hay una carga separada que borrar. Quitarla significa cambiar las palabras que hay”, se lee en el documento de Anthropies.
El argumento legal y las implicaciones futuras
Hoskinson no solo ha lanzado una herramienta técnica, sino también una advertencia. En una publicación en X (anteriormente Twitter), sugirió que la marca de agua y la línea de coautoría de Claude podrían generar problemas legales y de propiedad en el futuro. Argumenta que la cláusula de asignación de Anthropic, que transfiere la propiedad del contenido al usuario “sujeto al cumplimiento de nuestros Términos”, podría significar que, si los términos se incumplen, la propiedad nunca se transfiera realmente.
Además, Hoskinson critica el git trailer, sugiriendo que una línea de coautoría publicada podría ser utilizada como evidencia de autoría conjunta. También alerta sobre el riesgo de falsos positivos, donde un editor que usa Claude para una revisión rápida podría activar un detector de IA meses después, sin ser consciente de la marca de agua.
Este debate se enmarca en un contexto más amplio donde las configuraciones predeterminadas de IA se activan sin aviso, como se vio con Twitch y el entrenamiento de sus modelos con contenido de creadores. Mientras Anthropic guarda silencio y se prepara para una posible IPO multimillonaria, la comunidad tecnológica y legal se enfrenta a la pregunta fundamental: ¿Quién es el verdadero dueño de una frase una vez que un modelo de IA la ha firmado?
La iniciativa de Hoskinson, independientemente de su adopción masiva, ha puesto de manifiesto la necesidad de un diálogo abierto y soluciones claras en torno a la transparencia, la autoría y la propiedad intelectual en la era de la inteligencia artificial generativa. La batalla por la atribución del contenido en la IA acaba de empezar.