Mark Zuckerberg, conocido por su discreción en los medios, ha irrumpido esta semana con una serie de entrevistas en publicaciones de renombre como el New York Times, Wall Street Journal y Financial Times. El tema central de estas conversaciones no podía ser otro que la Inteligencia Artificial, y el CEO de Meta no ha dudado en lanzar algunos dardos a sus competidores, especialmente a Anthropic y OpenAI.

El debate entre la IA abierta y la IA cerrada

Actualmente, el panorama de la IA está inmerso en una discusión crucial sobre la apertura de sus modelos. Recientemente, el lanzamiento de Kimi K3, un modelo chino de código abierto, ha puesto en jaque a los principales modelos estadounidenses. En este contexto, más de 25 empresas, incluyendo gigantes como NVIDIA, Microsoft y la propia Meta, han firmado una carta en apoyo de la IA abierta. Por el contrario, OpenAI y Anthropic se han abstenido de firmar, una omisión que Zuckerberg no ha dejado pasar por alto en su entrevista con Financial Times:

“¿Los laboratorios de vanguardia van a querer que un modelo de código abierto tenga éxito? Creo que ha habido señales contradictorias al respecto”.

Aunque Zuckerberg evita mencionar explícitamente a sus rivales, su crítica a la defensa de una IA cerrada y controlada es evidente, llegando a calificarla como un “abandono de nuestros valores”. Para él, la IA debe ser accesible para la mayoría, no para unos pocos:

“Creo que la tendencia general del sector ha sido hacia una mayor apertura y hacia poner el poder de la tecnología en manos de más personas, no de menos”.

La utopía de la superinteligencia única

Zuckerberg advierte sobre el riesgo de una IA “centralizada” en manos de grupos poderosos y cuestiona la noción de una única superinteligencia “alineada” que pueda representar a toda la humanidad, una idea defendida por figuras como Dario Amodei de Anthropic y por la propia OpenAI. Al respecto, declaró al New York Times:

“Creo que mucha gente tiene la idea de que si se crea una IA singular, se puede, mediante una forma idealizada de alineación, asegurar que sea benevolente con la humanidad. Personalmente, soy escéptico respecto a ese camino”.

Y fue aún más contundente:

“Creo que es literalmente imposible tener una única superinteligencia benevolente que esté alineada con todos a la vez”.

Hacia una superinteligencia personalizada

Frente a este modelo centralizado, el CEO de Meta propone una “superinteligencia personalizada”. Esto implica sistemas que se adapten a las necesidades y valores individuales de cada usuario, en lugar de una IA universal. Lo describe como “la combinación de una IA muy potente e inteligente con información contextual sobre ti”. Para ilustrarlo, compartió ejemplos de su propia vida, como el uso de la IA para recopilar recetas y organizar la compra de ingredientes, o para optimizar su entrenamiento físico mediante cámaras que registran su actividad y le proporcionan retroalimentación.

El marketing del miedo y el futuro del empleo

Zuckerberg también arremete contra lo que denomina el “marketing del miedo”, una estrategia que, según él, ha sido utilizada por algunos actores en la industria, especialmente tras el lanzamiento de modelos como Mythos/Fable y GPT 5.5. Critica el discurso pesimista en torno a la IA, que a menudo se centra en el desempleo masivo. Al Wall Street Journal, afirmó:

“Hasta ahora, creo que todo el trabajo en torno a la IA ha generado muchos puestos de trabajo, ya que se necesita crear toda esta infraestructura. Así que esa preocupación no se ha materializado exactamente como la gente temía”.

No obstante, es importante recordar que, si bien Meta está invirtiendo fuertemente en infraestructura de IA, también ha realizado despidos significativos recientemente, lo que genera un contraste en esta afirmación.

La postura sobre la IA china

En un contexto donde Estados Unidos considera prohibir el acceso a modelos chinos de IA, Zuckerberg se opone a esta medida, considerándola una “solución ineficaz”. En su lugar, aboga por que las empresas estadounidenses se centren en eliminar frenos competitivos, sugiriendo una menor regulación y mayor libertad para la innovación.

La postura de Zuckerberg, criticando a OpenAI y Anthropic, no es casual. Ambas empresas han solicitado una mayor regulación de los modelos frontera, algo que podría frenar a Meta, que busca acortar distancias en el desarrollo de sus propios modelos. Dada la enorme inversión de Meta en IA, cualquier freno regulatorio podría ampliar la brecha con sus competidores.