La inteligencia artificial está transformando el panorama del diseño gráfico y la edición de medios, y herramientas como Sekondo están a la vanguardia de esta revolución. Imagina poder decirle a ChatGPT o Claude qué hacer en Photoshop, Illustrator o InDesign, y ver cómo la IA lo ejecuta directamente en tus archivos. Eso es precisamente lo que propone Sekondo, una solución que promete cambiar nuestra relación con el software de Adobe.
La IA entra en tu flujo de trabajo creativo
Hasta ahora, muchas herramientas de IA generativa operaban de forma aislada, creando contenido desde cero o requiriendo que salieras de tu entorno de trabajo. Sekondo rompe con esta lógica al integrarse directamente en las aplicaciones de Adobe. Esto significa que la IA no genera una pieza aparte, sino que trabaja sobre tus capas, textos, estilos y elementos editables del documento original. La propuesta es ambiciosa: reemplazar parte de la interacción manual con una conversación fluida con la inteligencia artificial.
La clave de Sekondo reside en su capacidad para actuar sobre la estructura existente de tus documentos. ¿Necesitas traducir un dossier de InDesign sin desmontar la maqueta? ¿Adaptar una campaña a múltiples formatos en After Effects? ¿O replicar un criterio de retoque en cientos de imágenes en Lightroom? Sekondo interpreta tus instrucciones y las ejecuta, manteniendo la editabilidad del archivo.
De la ejecución a la dirección: un cambio de paradigma
Jose Manuel Fernández, fundador de Colectivo Zulú y creador de Sekondo, identificó una realidad común en los estudios de diseño: una gran parte del tiempo se dedica a la ejecución repetitiva de tareas, no a la ideación. Él estima que, en un proyecto de identidad completa, solo un pequeño porcentaje se dedica a pensar, mientras el resto se invierte en producir y adaptar el trabajo a diferentes formatos e idiomas.
“Una identidad completa son, como mínimo, quince días de trabajo: con suerte, dos se dedican a pensar y los otros trece a producirla, formato a formato e idioma a idioma.”
Sekondo busca situarse precisamente ahí: en la automatización de esas tareas que consumen tiempo y que, aunque necesarias, no requieren de tu criterio creativo constante. La herramienta ha demostrado, en pruebas internas, la capacidad de traducir un dossier de doce páginas en segundos o procesar 124 fotografías de joyería a un ritmo de un segundo por imagen. Estas cifras, aunque iniciales, sugieren un potencial de ahorro de tiempo significativo.
Control y editabilidad: la IA a tu servicio
Una de las mayores preocupaciones al integrar la IA en procesos creativos es la pérdida de control o la generación de resultados que no se pueden modificar. Sekondo aborda esto de forma directa:
- Trabajo sobre el documento original: La IA no devuelve una imagen final e inmutable, sino que opera dentro de tu archivo, manteniendo capas, estilos y textos completamente editables.
- Revisión detallada: Antes de intervenir, Sekondo analiza los parámetros del documento y, tras los cambios, comprueba la secuencia de operaciones. Incluso puede marcar en amarillo los elementos modificados para facilitar una revisión rápida y concentrada.
- Función de deshacer: Un detalle crucial es la capacidad de deshacer las acciones de Sekondo con un simple Cmd+Z, incluso si la IA ha realizado cientos de cambios. Además, no guarda sobre tus originales si no se lo pides.
Esto es vital, especialmente en un entorno donde las correcciones y adaptaciones son constantes. Un cambio de precio, una nueva traducción o una modificación de última hora pueden realizarse de forma eficiente sin comprometer la estructura de tu trabajo.
Decidir vs. Ejecutar: El nuevo rol del diseñador
Sekondo plantea una distinción clave entre decidir y ejecutar. La herramienta podría tomar decisiones creativas, pero su objetivo no es suplantar tu criterio. Como señala Fernández, “en la obra tiene que mandar tu criterio. La tipografía, el color y lo que dice cada pieza son tuyos. Lo que se delega es la ejecución: las operaciones que hay que repetir cien veces para llevar una decisión a todas las piezas”.
Este enfoque transforma tu rol de ejecutor a director. En lugar de realizar cada paso manualmente, te concentras en dar la dirección, supervisar el resultado y decidir qué funciona. Es como tener un asistente altamente capacitado que entiende tus instrucciones y las lleva a cabo con precisión.
La evolución de las herramientas profesionales, desde los primeros programas sin capas hasta las interfaces de hoy, ha sido constante. Ahora, la interfaz se desplaza hacia el lenguaje natural. La pregunta ya no es solo cuánto tiempo podemos ahorrar, sino qué haremos con el tiempo recuperado. La respuesta de Fernández es clara: “Dedicarlo a pensar y a diseñar mejor y, por supuesto, también a producir más”. Sekondo no solo acelera tareas, sino que redefine cómo interactuamos con la creatividad digital, abriendo nuevas posibilidades para que te enfoques en lo verdaderamente importante: la idea y el diseño.