La inteligencia artificial se ha integrado profundamente en nuestro día a día, transformando no solo la manera en que buscamos información o realizamos tareas, sino también el lenguaje de quienes trabajan codo a codo con agentes de IA. En ciertos círculos tecnológicos, ya se habla del 'claudés' para describir la particular forma de expresarse de Claude Code y sus usuarios más asiduos.
¿Qué es el 'claudés'?
Aunque no es un idioma reconocido ni un dialecto en el sentido lingüístico estricto, el 'claudés' posee características muy distintivas. Las personas que están familiarizadas con la forma de responder de Claude pueden identificar rápidamente si una respuesta proviene de esta herramienta. Esto se debe a que el 'claudés' emplea un vocabulario técnico, frases solemnes y construcciones que transforman una idea simple en un 'diagnóstico estructural'.
Por ejemplo, en lugar de admitir un error de forma sencilla, el agente de IA podría explicar que el fallo no era “periférico” sino “fundacional”. Si unos datos son correctos pero están mal presentados, podría referirse a una “asimetría”, “legibilidad” o “corrección lograda”. Este fenómeno está estrechamente ligado al vibe coding, una metodología para desarrollar programas informáticos mediante instrucciones en lenguaje natural.
La simbiosis entre humanos y IA
Con el vibe coding, el usuario simplemente describe lo que necesita, y un agente de inteligencia artificial se encarga de escribir el código, modificar archivos, ejecutar pruebas y corregir errores. Cuando un programador dedica incontables horas a interactuar con estas herramientas, ambos terminan compartiendo abreviaturas y una forma de describir los problemas que puede resultar incomprensible para terceros.
Los expertos señalan que esta influencia es bidireccional. Mientras que los agentes de IA aprenden de las vastas cantidades de texto generadas por humanos, quienes conversan con ellos terminan incorporando en su lenguaje diario expresiones como “fundacional” o “estructural” para referirse a aspectos esenciales.
De broma a habilidad esencial
Lo que comenzó como una broma en redes sociales, con el 'claudés' convirtiéndose en un meme recurrente, ahora refleja un cambio más profundo. Algunos usuarios han llegado a crear traductores de inglés a 'claudés' y viceversa, evidenciando la creciente influencia del lenguaje de los agentes de IA, especialmente el de la solución de Anthropic.
La familiaridad con el 'claudés' podría ser un indicador de experiencia. El fundador de una startup comentó que planea incluir una nueva prueba en sus procesos de selección: traducir un párrafo en 'claudés'. Esto serviría para determinar si un candidato ha trabajado lo suficiente con agentes de programación.
Ante la posibilidad de que esta habilidad se convierta en un requisito futuro, familiarizarse con el 'claudés' podría ser necesario. Pero hay también una razón técnica de peso para adaptarse: aunque puedes pedir a Claude Code que reformule sus respuestas en un lenguaje más sencillo, cada consulta consume tiempo y tokens. Para un usuario habitual, resulta más eficiente aprender a interpretar el lenguaje de la máquina que solicitar explicaciones constantemente. Con suficiente tiempo de interacción, el idioma de la IA se asimila de forma natural.
Aunque algunos expertos dudan que el 'claudés' se convierta en un idioma independiente, sí podría consolidarse como una jerga profesional nacida de la interacción directa con las máquinas.